sábado, 1 de julio de 2023

Es hora...

 Si no hubieras sido cruel

Hoy me molestaría el ruido de la calle

No soportaría el andarivel, 

Ese de las despedidas.


Si no hubieras sido cruel

Lloraría ante una bohemia melodía 

Y sonreiría ante las fotos, 

Esas que invaden mi memoria.


Si no hubieras sido cruel 

Comprendería mejor los orígenes 

No serían tinieblas las verdades

Ni preguntas abiertas tus silencios.


Si no hubieras sido cruel 

Jamás lo sabremos.

¿Ya no estás?

Es hora de tu ausencia.


lunes, 7 de noviembre de 2022

Distancias

Transitar los carriles de la memoria
por océanos de imágenes atentas
sospechosos e incomprensibles recuerdos
en fin, tesoros de altura.

Vaya si el tiempo comprende
las luces sonrojadas por el mañana
piden acaso el uso del silencio
¡Vaya si el tiempo comprende!

Sabores que aluden a lo inalcanzable
procesos que no admiten retorno
carcajadas con aire entrecortado
porfiada forma de existencia

Lo inagotable de tu viaje
se hace carne en los detalles
las hojas que el viento amontona
y las desconocidas miradas apacibles

Volcar entonces los sonidos
en el remanso del texto
el cobijo de la escucha
y la piel que no encuentro.

Eso somos, lo que ya no vemos.




martes, 28 de abril de 2020

Lazo social en tiempos de pandemia

Hace tiempo los profesionales de las ciencias sociales vemos la incidencia de lo virtual en las maneras de vincularnos.  Nos hacemos preguntas e indagamos la dimensión ‘sujeto' desde diversas disciplinas. Pero, sin lugar a dudas, la emergencia epidemiológica mundial nos interpela como sujetos, interpela ese precario “saber hacer con los otros. Evidenciamos que si bien las conexiones virtuales permiten un “como si…, podríamos vernos…”, es la corporeidad la que nos falta. Develamos que en verdad las nuevas tecnologías no vinieron a reemplazar lo humano por mayores investigaciones que puedan encontrarse al respecto. Pero, ¿cómo soportar el aislamiento aun en tiempos de hiperconexión en red? Cada quien podrá formularse una respuesta singular ya que es un cuestionamiento central en estos días. Por otro lado, de manera colectiva, lo que permitirá mitigar el yugo de la soledad es la posibilidad de un proyecto. Lo importante de éste ultimo es que permita distinguir un “hacia donde". En Argentina, el discurso presidencial invita a un compromiso social, se ofrece como marco, con reglas del juego (que tienen fuerza de ley) que operativizan el deseo (en el mejor de los casos) de continuar.  Sin embargo la posibilidad de un proyecto sostenido en ideales tiene una raíz constitucional y estructural en nuestro psiquismo; es decir que en estos momentos de crisis social habrá quienes no encuentren posible la apelación a  discursos que amarren y fomenten el lazo social (a pesar del distanciamiento). Por ello también, evidenciamos casos de transgresión ante la única ley que hoy nos promete conservar la vida o al menos no propagar el contagio del COVID-19: “Quedate en casa".
Ir mas allá de la ley es una constante en la humanidad que genera diversos malestares según las épocas. En la actualidad, los ataques de pánico, la ansiedad, los dolores del cuerpo, las problemáticas de consumo son algunos rostros del dolor de existir. Lo necesario hoy es la apelación a la responsabilidad, esa dimensión que nos hace sujetos, que humaniza en tanto nos permite responder. El mecanismo necesario para lo que acontece es una apuesta a la creación, tomando valor de esta pausa contingente que incluso subvierte nuestros horarios, rutinas, en si mismo, nuestras categorías de espacio y tiempo que humanamente normalizamos con las tareas y practicas cotidianas. Nietzsche en “Así hablaba Zaratustra” echaba luz sobre ello: “¡Solitario, recorres el camino que ha de conducirte a ti mismo! (…) Amo al que quiere superarse creando y así se encamina a su ocaso"; Crear puede implicar una trasformación de aquello que hasta ahora nos sostenía, es decir, las actividades seriadas que llenan el calendario y que hoy cambian su sentido cuando pueden poner en riesgo nuestra salud o la de quienes apreciamos.
Sobre los huecos (del calendario y de nosotros) es preciso inventar sentido. ¡Vaya que se necesita recursos simbólicos e imaginaros! Sin embargo, aunque solos y solas, de manera colectiva emergen nuevos rituales como el aplauso a las 21:00 para apoyar a profesionales de la salud, videos y entretenimientos virtuales que simulan un acercamiento, comunicaciones on-line múltiples que nos figuran escenas de 'reunión y presencia'.
Nos amarran los simbolos, las palabras y lo artesanal, mas aun en estos tiempos. La creación de banderas y pañuelos blancos que visualizaron la Memoria dante el 24 de marzo en Argentina reinventó un modo de marchar aunque no podamos hacerlo en las calles.
Estamos ficcionando, desde lo virtual, desde donde podemos responder. Y lo hacemos entre balcones, detrás de los muros o rejas, repensando en el encierro un lazo social posible. Por lo pronto, es un momento oportuno para cuestionar el cómo y desde dónde nos relacionamos, las cosas que importan y aquellas que pueden esperar.
Mas allá de 'lo bueno y lo malo', es un momento de nuevas respuestas. Para reflexionar sobre esto apelo a las palabras de Jorge A. Degano en “La responsabilidad precluida” (2011): “Cuando la responsabilidad se diluye, ocurre lo que se llama vaciamiento-que podemos decir subjetivo- en tanto y en cuanto lo que se esta diluyendo es la responsabilidad y con ella la condición subjetiva y la identidad -singularizada- del sujeto del acto”. Retomando la importancia del proyecto, ¿cómo seguirán nuestras relaciones sociales? ¿el aislamiento dejara huellas sobre como transitar la vida? ¿Repensaremos algo de la categoría del encierro? ¿Qué implica estar encerrados? Ya sea que hayamos transitado a solas o acompañados este aislamiento ¿qué aprendimos?
Si la angustia emerge ante lo siniestro, lo desconocido, lo “sin nombre”, ¿Cómo hacemos para tramitarla? ¿Cómo envolvemos una amenaza a la existencia? Transitar estas preguntas se vuelve necesario para imaginarizar el paso del contacto a través de “redes sociales” (lo virtual)  al contacto interpersonal (lo humano) que nos espera luego de que desaparezcan  los riesgos de contagio. Recuperar el contacto físico y volver a la “normalidad" no implicara seguir en  “lo mismo de siempre". Lo diferencial será el modo en que apalabremos, y ritualicemos este hito en la historia. La pandemia tendrá sus efectos en el lazo social y solo ulteriormente podremos analizarlos. Hoy sólo podemos apelar a un contrato social que atenúe  las ausencias.

lunes, 9 de julio de 2018

Desatino

Rompo, quiebro y flagelo
las alas de la memoria
No es visible lo que acontece.
¿Estoy siendo?
Aporía irresoluble.
Te pienso innumerables veces
que ya siento no pensarte,
sino pensar a través de tu imagen.
Silueta frágil que es y a la vez parece aquello lejano y próximo que angustia.
Ciclo sin fin del hecho sin texto.
Círculo de vicio o espiral a destiempo.
Ojalá que tu presencia no remita a lo secreto, ojala que mi vivencia cause un brillo en tu silencio.
Lo imposible se vuelve mediato y reverberan las voces que me instan a seguir.
Aquello que busco no tiene nombre, quizás entonces, sé de que trata pero enlazarlo a palabras le da estatuto viviente.
Vive aquello que ya era de otra forma.
Vive lo que ha sido y no puede dejar de hacerse presente.
Aquello intermedio entre dos nombres posibles o polos cargados de sentido. El medio es lo incierto.
No hay fin para el medio. Y la angustia asedia.
Su dirección es la creación.
Ahora pinto lo que rompo, canto cuando quiebro, y escribo ante flagelos.

viernes, 6 de julio de 2018

¡Ay!

Calla mi sombra entre recónditos lugares.
Ya no bailo, ni recreo gestos de alegría,
sin antes al menos sentir con-moción.
Otros y sus pasos, sus huellas y sonidos.
Otros ajenos que que no impactan sino con pactos.
Reglas de como jugar mientras se vive,
desgarrando el alma al decidir y despidiendo cuerpos que se abandonan.
'Mutar y existir'  como fantasía en una vida donde lo mismo se repite, disfrazado de escenarios contrapuestos.
Y al cerrar los ojos. Nadie se ha movido.
Las pausas son lógicas. Poco tienen que ver con el reloj que construimos para calcular lo que se escapa.
Es el acto nunca el tiempo el que marca un movimiento.
Ya no se quien habla entre estos dichos. Ya no se quien habla entre restos.
Ya nos se quien habla, entre.
Ya no se quien alba.
Ya no se quieren.
Ya no es.
Ya no?
¡Ay!



martes, 3 de julio de 2018

Entre los huecos del Ser

Entre tus manos, refugios.
En los silencios, ausencias.
La lluvia alimenta un deseo,
que vive en los ojos de nadie.
Pausas. Risas. Un verso.
Entre tus ojos, la pérdida.
En los silencios, presencias.

sábado, 23 de junio de 2018

Tiempo y cuerpo

Lo efímero y lo eterno son dos formas de nombrar las marcas en el cuerpo.
Marcas que modelan las miradas, las sonrisas y los secretos.
La esencia de una historia que no se cuenta más que como trágica, como loca y como escasa.
La esencia del tiempo se escapa en un suspiro.
La música cuenta los versos que le faltan al poeta. Cerca para el abismo lleno de voces que golpean al silencio.
La garantía de vivir, inexistente y fantaseada, es convocada ingenuamente en cada promesa.
Promesas siempre renovadas en el nombre de amor.
Y el amor, como tal sólo fluye entre las grietas, los deslices, y las sombras. Esas que hablan del ser y la verdad.


martes, 5 de junio de 2018

Mirar (nos)

En los efectos de una mirada inesperada puede un cuerpo mutar y ser otro.
Pero Ser.
Ser con ese ritmo acelerado en un pulso que interpela la voluntad.
Las miradas, de a dos.
Muchos entes entramados en ese silencio. Pero miradas, de a dos. 
¿Quién
mira?
¿Quién es mirado?
¿Quién se hace mirar?
....

La pasión sin tiempo, se escabulle en lo cotidiano, algunas veces con amor, y otras (muchas) con su envés, el horror.


sábado, 14 de abril de 2018

Colores.

Las palabras que marcan permiten la escritura.
Mi letra retumba en tus oídos mientras tu mirada fría y distante duda de mi voz.
No puedes saber qué tanto soy mientras existo.
Quizás mi nombre se llene de valor cuando sea lo único de mí que exista en este mundo.
Sin embargo me atrevo a vivir el riesgo y el vacío de enfrentarme ante mis dudas (que quizás también sean las tuyas)
¿Podré quizás atravesar un alma en el intento?
Tus labios cambian de color para enmarcar una sonrisa.
Las luces de mi cuerpo erógeno se encienden y alumbran la sombra que hasta ahora proyectaba.
Quizás las palabras se han transformado en vida. Achicando los miedos y aclarando los sonidos.
No te atrevas a olvidar que mi existencia tuvo causa y que por ello hoy deseo hacer de este tiempo una pintura.
Mis colores son del viento, ese que mueve mi deseo haciéndome correr tras él.
Correré aunque me pierda hasta que escuche el último suspiro...
...El de mi cuerpo agradeciendo lo sentido.
...o el de tu boca cuando ya no recuerde mis besos.

viernes, 2 de febrero de 2018

El riesgo de vivir.

Las elecciones y el alma se dejan ver a través del acto.
Puedo dilucidar nuevos sentires en la contradicción del temor ante lo que más he deseado.
No es una simple metáfora pensar en las dos caras de una moneda. Se trata de un desconocimiento en el reconocimiento de lo valioso.
Esa sensación vertiginosa de que la tragedia está por llegar, surge en los momentos de plenitud casi de manera impertinente.
Pausas que sumergen al sujeto en contemplaciones profundas y a veces paranoicas sobre lo que no es, pero cobra vida.
La ausencia de palabras impulsa al registro del malestar o a la busqueda silenciosa del mismo. 
¡Es que la felicidad tambien implica la renuncia de las certiumbres! (Y en ellas cree hasta el mas ateo). Pero lo razonable y lo coherente no aseguran lo verídico. Sino que confeccionan un guión que asegura una certeza que 'nos sirve' de sostén.
¿Acaso vivir implica soportar hasta morir?
Sentir, acerca al cuerpo a su lugar de origen, de donde nunca quiso salir y a donde siempre intenta volver por nuevos caminos. 
Pero los cuerpos anestesiados soportan, no se atreven a sentir. Porque sentir implica el movimiento y eso supone el riesgo de desaparecer mientras se vive. 
La muerte no llega por fuera de la vida, pero la vida no se siente si solo esperamos "a salvo", su final.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Sin duelos, duele.

Los restos de amargura siempre quiebran la fascinación de los artistas con la que montan esa escena casi mítica que la masa aclama .
Artistas cotidianos que entre instituciones y lazos, circulan para hacer lo que creen que es el deber.
Cuantas deudas se acumulan en el tráfico de vida.
El dolor hace preguntas.  Difícil decidir si es un aviso para emprender una salida o solo es el inicio de un camino dentro del círculo en el que se corre sin parar.
Duele cuando caen los esbozos de deseo puestos en figuras tan prometedoras como lábiles en su decir.
La palabra tiene a veces un peso singular, quizás encadenada en el orden del tener/deber/cumplir.

¿Cargas por la culpa o culpas por cargar?

Dilemas que atraviesan las noches con amor.  Del que se encuentra a solas. Donde no hay  más remedio para el silencio que sincerarse.



lunes, 16 de octubre de 2017

(Des)Tiempo

La vida y la historia se han pensado en una línea imaginaria que las vuelve equivalentes.
Solo al interrogar el tiempo se puede pensar de qué historia hablamos al intentar nombrar la vida.
¿Mi historia?, “¿La historia?”. Revestimientos de lo que impacta la carne.
Sólo el presente posibilita la acción, amarrando a ésta a las dimensiones ficcionales con estatutos de pasado o futuro.
Diálogo implícito que se repite en relaciones, culturas, literatura... Discusión. Desplazamientos de lo irrepresentable.
Verdad: ¿Una y absoluta o varias disímiles y contradictorias?
Habrá una respuesta distinta ante cada nueva pregunta que se lance al mundo como un juego de apuestas en el que, por supuesto, no existe un árbitro para delimitar quien resulta ganador. Por lo tanto, las reglas de este juego reflexivo que desgarra la imagen unificada de la vida, se tiñen de agresiva competencia, fundamentada con posiciones subjetivas reproductivas o creativas. Su condición de posibilidad, será el ser hablante.
Hablar, o quizás discurrir en el campo del sentido remite siempre hacia otra dimensión. Un túnel subterráneo, un código o como pueda ser representada.
Sin embargo, en este juego, ¿escuchar es posible?
Escuchar (en tanto sea posible) remite a captar algo de aquello que escapa a la palabra del otro. Por tanto, desde el lugar que nos toca, solo tomamos vestigios de las vibraciones suspendidas entre frases, para leer, interpretar, o solo sentir. Efectos que marcan y enmarcan un encuentro entre dos seres (y entre ellos muchos más)
Partiendo de la materialidad se llega al núcleo irreductible de lo que se hace presente en las sombras. ¿Allí somos o dejamos de ser continuamente?
Así es que miro la vida como fragmentos de escenas que entretejen una historia particular. Un nombre y un modo particular de enfrentar lo ansiógeno de lo desconocido. Al mismo tiempo, ese desconocer se compone de los restos de la escena completa que vivimos solo en el presente y que dura sólo segundos, aunque se escriba allí toda nuestra existencia.



Quizás cuando escucho tus palabras, investigo mi propia dimensión alterna. Así me distancio de todo lazo posible entre tu símbolo y el mío, pero desde la humanidad construimos el puente para pensar nuestra existencia”.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Tiempo para Ser. Interpelados.

Entre las alas de las oportunidades se esconde un orden ininterrumpido de la alteridad que se anida en una dimensión esencial, constitutiva. La misma no se puede representar sino a través de las manifestaciones equívocas, espontáneas o sin dominio consciente.
Furcios del ser.
La "no respuesta" no es equivalente al silencio. En la ausencia de voz, se agrieta un lazo que buscará signos para persistir. El silencio por el contrario, casi siempre remite a otras voces, que requieren ser oídas para que no lleguen a convertirse en materia prima, productora de “identidades en masa”.
El encuentro entre lo inesperado y lo convocado, envuelve una escena oscura con las luces del placer.
La noche, sin astros ni lunas no seria vista, por el temor a lo unánime entre la oscuridad y el ser. 
Este vacío existencial que nos aloja y nos reúne en un planeta de ficciones nos otorga sensaciones de libertad en la plenitud carcelaria de la ignorancia.
Nos une el no-saber. Si cambian las épocas, no es por la cercanía a la verdad absoluta (ideal dopaminérgico de las masas y la ciencia). Cambian desde la ignorancia, que multiplica sus maneras de nombrar los emergentes que captan nuestros sentidos. Aquellos objetos que sin nombre llevan al hombre al vacío, y que al ser nombrados lo llevan a la creencia de dominio y afán de poder.
De hecho ¿Emergen? ¿De dónde? O ¿desde cuándo?
Existir es danzar hacia la muerte con la esperanza de seguir viviendo.
Los cuerpos siguen, se siguen y cuando miran atrás, quizás se reconocen.
Allí donde una mirada saca sonrisas, el mundo deja de llamarse como tal, nace una metáfora, la muerte se resignifica y se vuelve imposible, se crea la ficción mas penetrante, el amor.
“El amor no muere” dice la nostalgia terrenal que sabe de la imposibilidad de lo eterno, pero se sostiene olvidando ese saber.
Los entretejidos sociales sostenidos en el tiempo son la proyección de ideales que inventan una danza y un registro para vivir.
De momento, aparecen nuevos ojos, nuevos cuerpos, nuevas voces y las respuestas son interrogantes, la duda se vuelve un medio para transitar los días y los nombres se resignifican. Nacen expresiones de vida que hacen infinito el instante de conexión. El tiempo vuelve a ser interpelado.


jueves, 31 de agosto de 2017

Al-mas (+)

Las almas están habitadas por los cuerpos del poder...
Poder amar, poder sentir cuando las cosas se rompen y el silencio es el único que sabe hablar.
Poder es accionar sobre lo que puja por ser y nadie se atreve a abrirle un espacio.
La incertidumbre de elegir sin conocer lo que puede resultar, es el delirio de una vida en la que todos estamos sujetos. De momento, nuestra rebeldía se hace física en los actos del orden de la repetición, de "lo mismo", de lo que "ya ocurrió" pero resucita en los nuevos modos de manifestarse.
Tus chistes, mis olvidos.. esa palabra no dicha.. los golpes.. la película que no elegí, las canciones que detesto....
¿Cuanto podríamos decir de los residuos cotidianos?
Restos del ser que se filtran en un sistema de gestión y organización en donde no le da lugar a las risas descontracturadas o a las respiraciones profundas porque provocan miradas punitivas o con suerte, alguna sonrisa de satisfacción por contemplar la distinción en los conglomerados urbanos.

Dejamos de percibir almas, para remitirnos al-mas (+) del mundo del consumo. Una sombra hambrienta se ha apoderado de los seres. Esos mismos que venden sus almas por complacer al tótem del "tengo que...", "quiero mas", "no es suficiente".
Un monstruo perverso e infantil. Con la mirada en el ombligo y la facilidad para sujetar a los hombres que con prisa y sin reparo responden a la demanda. Presos todos de la ilusión de estar incluidos por decir el "Si" que este gran niño exige cuando a través de leyes de mercado nos habla pidiendo atención.
Volteamos la mirada y nos compadecemos ante las miserias escondidas detrás de lo que tomamos como "ofertas" que siempre son demandas para que sigamos alimentando a los que no tienen hambre, a los que quieren comer-nos.

Despertamos en las resistencias.
Pensar distinto no siempre es suficiente... Hace falta encontrarnos en donde acontece lo inesperado.


domingo, 30 de julio de 2017

Silencio insolente.

La época negra
De miradas sombrías,
Donde cada reseña
Eran palabras vacías.

Se transformó en la gloria
Con pausas absurdas,
De angustia notoria,
Y muchas preguntas.

Las utopías que anhelan
Mi vida perdida,
Rearman esquemas
De formas sin risas.

Tu alma se imbrinca en lo oscuro y caliente
Cuando sin mente, se oye mi fábula inerme

Es la vida que excita
Tu plácido ente,
¿se trata de logros?
¿O suerte inminente?

Vivir lo imposible,
Volviéndome gris,
O viento sublime
Que no tiene fin.

Los ojos que incitan
Complicidad en los actos
A oscuras terminan,
Rompiendo los pactos.

Creamos relatos, discursos y tratos
Donde el cuerpo no miente
Pero teme de a ratos.

El temblor, la caricia y las lágrimas
Se velan con baile, letras y ánimas .
¡No mientas, ni calles
Los versos que tramas!
¿Acaso conoces mis celos de almas?

Caes, ríes, mueres.
Eso sucede pensando el pasado.
El tiempo que crees
Jamás se ha inventado.

El silencio que anuncia
Verdades que marcan,
Sobre cada renuncia,
Lo cambios que faltan.

Te pierdes de a ratos
Cambiando las rutas
¿Será que no sientes mis caricias astutas?

No toques, ni manches
La sábana ajena
Sin dejarme que enchastre
Con arte tus penas.

Los cuerpos que crean,
Estaciones de grietas
Se miran y ríen
Por sus trampas secretas.

Una pregunta solemne
En la noche me asfixia
¿Podrás olvidar mi boca rebelde?
La respuesta no llega, me siento vacía
¡Al fin te encuentro, silencio insolente!





viernes, 21 de julio de 2017

Vacíos y sus límites

Así, como cambian los amores,
Mi piel ha cambiado de color.
La sangre circula mas rápido cuando la ausencia se vuelve compañía.
De allí nacieron los versos que una vez recito mi llanto,
y las palabras que vociferaba el silencio.
¡Cuánta luz emana de tus sombras!,
¡Cuánta falta puede hacer una pregunta!, entre esos minutos de ignorancia donde sólo se sonríe al ver un ser puro habitando el cuerpo.
Cuerpos de vida que mueren para ser amados eternamente.
Muerte para adornar la vida que se cae entre los días por la falta de presente.
¿Que es eso que llamaron presente?
¿Cómo se puede nombrar aquello donde nunca se vive?
Quizás esa palabra, como símbolo, sea la única manera de experimentarlo.
Aquí y ahora. ¿Donde es eso?
El tiempo se perdió entre los conceptos, esos que enseñaron a mirar un mundo ficcional que necesitamos llamar real.
No somos, nos forman para que dejemos de ser. Y somos en la duda que denuncia la mentira o él velo de la inconsistencia.
La fragilidad del ser se convierte en lágrimas, cuando el sueño, la irrupción, o el amor inesperado nos interpela para caer a los abismos superadores.
Vacíos: son los viajes del poeta, la magia del artista, la inspiración del que escribe. Es la casa del que vive. De aquel que muere en aquel mundo prestado en el que nos hicieron nacer.
En el vacío se renace o solo se muere. El arte o la muerte son los límites, y los matices intermedios, remiten a lo contemporáneo del origen. Casi siempre difuso, casi imperceptible, casi inalcanzable. Pero latente.
Así, como cambian los amores
Mi alma pinta un nuevo color.

lunes, 10 de julio de 2017

Huellas para ver.

¿Cuántas palabras fueron necesarias para aprender a mirar?
Siento que miro y busco las huellas aprendidas y su ausencia me despierta el frenesí del no saber.
Solo el arte enseña a mirar con otros ojos. ¿Qué es el deseo sino un invento sobre un empuje innombrable?
Los tiempos de ver suelen complejizarse en la inmediatez.
El amor revestido de una imagen ideal cae por sí mismo. No tiene apoyo. No se manifiesta en libertad.
El amor anudado a la duda constante también se estrangula e intenta 'regularse' o 'reglarse' como respuesta a lo doloroso de no poder crear.
El amor que se reinventa, logra superar las barreras culturales y esperadas por aquellas miradas cerradas que buscan lo conocido en la diversidad de la existencia.
El cuerpo tiene un final porque es un exceso eternizar las sensaciones.
Es un exceso pensarnos eternos y enmarcar las experiencias en los planos del 'para siempre'. Es una mentira.
¡Cuánto nos seduce mentirnos ante la angustia de lo real!
A propósito, el arte hace ficción mientras desmiente, permite la aceptación de lo repudiable para no elegirlo (ni repetirlo).
Recubre los dolores mientras atraviesa las heridas dejando nuevas huellas.
Y... ¿Qué es el amor, si no es un arte?

miércoles, 28 de junio de 2017

Huracanes egocéntricos.

Construyo senderos que no tienen nombre y sus formas cambian como los colores de un mandala según los deseos del pintor.
Me armo de nuevo entre los equívocos que asustan y a la vez revelan mi herencia, mi nombre y mi ser.
Le temo al futuro sólo ante la escasez de recursos para armarlo desde el presente.
Me regalo suspiros profundos pero cuasi imperceptibles en el compás posmoderno que gira a mi al rededor como un huracán.

►Hemos construido un mundo de huracanes, con sujetos en el centro de cada uno de ellos,  que no pueden hablarse entre sí, porque no hay voz que se escuche entre tanto ruido. Nos perdemos entre vientos y nos encontramos en sueños, en lejanos momentos de sensibilidad, y en miradas que apaciguan cualquier dolor latiendo en el pecho.
Es amargo pensar en la nada que nos rodea y nos amenaza con borrarnos.
Somos huellas en un mundo de preguntas.
Vivimos para construir un recuerdo para alguien. Un recuerdo que saque sonrisas que haga llorar de felicidad.
Pero entre los días en que nos cruzamos, no paramos de hacer silencio, se nos traba la palabra creadora, nos inhibe la razón.
"Te amo pero no tanto como para escucharte"...
"Me importa tu existencia pero no tanto como para convertirme en aplausos"...
Son frases del orgullo popular que se respira con tan solo abrir las ventanas (¿las virtuales?, ¿las que viven en redes sociales?, ¿las múltiples opciones que están para ofrecernos inercia voluntaria con tan solo un clic?).
Susurros que aplastan los viajes simbólicos que solo se viven a través de los cuerpos que pueden resonar entre sí. Cuerpos que causan un antes y un después. Cuerpos del acto.
La vida es el pasaje hacia lo que quieras ser para encontrarte de nuevo.
Vivir es aprender a morir un poco entre los cambios, los amores, y las elecciones que definen los "ahora".
"El pasado siempre fue mejor" es la ficción espectacular (y especular) que nos inventamos para dejar de hacer (y pensar) el futuro. Porque soportar la angustia de ver que los ideales se rompen,parece ser insoportable al punto tal de que es mejor romper(nos) los planes, los papeles y las historias de aventura, para reproducir lo que una masa pudo dictar como "normal", ansiando quizás los atisbos de felicidad que se le caen a los momentos espontáneos, esos que vivimos sin querer y con un margen reducido para sentir porque encontrarnos con lo que deseamos nos llena de terror.
Nos volvemos mendigos de la nada y nos vaciamos de deseo para que alguien nos convoque y nos aloje donde nunca quisimos estar. Y cuando abrimos los ojos, suele ser demasiado tarde, porque éstos solo quieren cerrarse y no mirar nunca jamás.

Ojala puedas sentir tu vibración cuando amas sin la espera de ocupar el lugar del centro. Porque el único centro que nos vacía es el ojo negro del huracán, aquel que nos deja sin bordes ni envolturas y nos aleja de ese otro que alguna vez pudimos amar. Ese huracán se llama ego◄


jueves, 15 de junio de 2017

Amor limitado. ♥✋

La liberación sublime se da en la fuerza del acto. Aquella instancia que demarca un antes y un después.
La solitaria vida da miedo cuando no estamos dispuestos a vivir el arte de tomar distancia. Contemplar y apreciar la inmensidad que existe entre los cuerpos permite amar. Amar con límites.
"¿Límites? ¡Pues así no se puede amar!"
Esas voces corren por los pasillos conocidos a los cuartos cercanos de colores siempre grises.
Los límites demarcan las pausas y el ritmo de las caricias entre los cuerpos. Aquellas emitidas con palabras y con la gestualidad mas arcaica que genera el romance como ficción. La ley que delimita un encuentro y que prohíbe o convoca la acción, permite el placer que da él invento de intercambiar sensaciones.
El amor entre los límites del tu y yo que somos juntos pero no dejamos de ser con causas disímiles.
Aceptar que la causa u orígen de nuestro ser habla idiomas distintos permite vencer la primacía ficcional del "somos uno" que desencausa la causa que opera como energía vital, convirtiéndola tal vez en instancia perdida que lo que pierde es la vida.
Somos en los besos, "los imposibles" que quisimos vivir y que nunca podremos tener.
Somos en las miradas que nos prestan nuevas imágenes de nosotros para interpelar nuestras estructuras.
Somos en los actos que con el cuerpo deseamos y con amor realizamos para simbolizar lo que nunca nos podremos decir.
Somos la noche tibia cuando el mundo se vuelve al fin lo que pensamos porque ya no estamos solos, pero disfrutamos la soledad.
Somos en la aventura de elegirnos aun sabiendo que alguna vez llegara la instancia del adiós que tiene como incógnita si es solo un paso o un "nunca más".